Jumosol, cuna de cebollas con Denominación de Origen

por Alcampo | May 28, 2021 | Comercio ResponsableLo bueno, lo sano y lo local

A 25 kilómetros de Zaragoza, en pleno corazón aragonés, el agricultor Daniel Molina y su esposa Asunción pusieron hace algo más de tres décadas la primera piedra de lo que hoy es Jumosol, una empresa familiar que con una producción de más de 15.000 toneladas de cebollas cada año puede presumir de disponer de la única Denominación de Origen que este alimento tiene en España (Fuentes de Ebro), y de haber conquistado millones de paladares, incluso los de aquéllos que se declaraban tradicionalmente enemigos de la cebolla. ¿La razón? Son varias: su sabor suave, su ausencia de regusto en boca, su textura crujiente y su carácter digestivo. Virtudes a las que se suma la pasión con la que Daniel, Jorge Juan y Samuel, los hijos de aquellos pioneros de espíritu emprendedor, trabajan cada día en estas tierras que describen como un auténtico regalo de la naturaleza.

“Mis hermanos y yo mamamos desde bien críos la defensa que mis padres hacían de estas tierras, de las cebollas que en ellas cultivaban y de Jumosol, la empresa que fundaron hacia mitad de los ochenta para comercializarlas. Crecimos siendo muy conscientes de que nuestras cebollicas tenían un sabor y una textura especial, eran dulces y crujientes, y sabíamos que podíamos hacer de ellas un producto estrella de nuestra zona”, explica a Huella Daniel Molina, actual gerente de la compañía e hijo de los fundadores.

Denominación de Origen única en España

No se equivocaban. Veintidós años después de unirse a las filas de esa empresa familiar, el que también es director financiero y comercial de la misma nos cuenta con emoción en las palabras y en el tono de su voz que las cebollas dulces de Jumosol forman parte de la Denominación de Origen Fuentes de Ebro, la única DO que este alimento tiene en nuestro país. “Lo peleamos durante unos años, pero al final en 2010 conseguimos el reconocimiento”, matiza.

Un reconocimiento que, a su juicio, se ha rendido a la evidencia de un sabor que “es inmejorable como inmejorable es la tierna y suculenta textura de nuestras cebollas, así como su fácil digestión, su capacidad diurética y sus propiedades naturales, base de la medicina y de la dieta mediterránea desde tiempos de los romanos”, apunta.

Oriundo de Zaragoza y licenciado en Empresariales, nuestro entrevistado sostiene que la excelencia de sus cebollas –cebollicas como él dice en más de una ocasión con su marcado acento maño durante nuestra entrevista- no es casualidad, sino fruto del lugar en el que se cultivan.

Un Triángulo de las Bermudas aragonés

Fuentes de Ebro, donde Jumosol tiene sus más de 120 hectáreas, “es un lugar privilegiado, un auténtico regalo de la naturaleza, una especie de Triángulo de las Bermudas donde apenas hay precipitaciones y sí un profundo estrés térmico”, explica. “Ambas cosas -puntualiza- dan forma a un clima estepario que beneficia a la textura de nuestras cebollas. Y a eso se une el sabor suave del que es culpable el suelo en el que se cultivan”, vecino nada más y nada menos del mayor yacimiento de alabastro del mundo.  

“El sabor suave de nuestras cebollas hace que su digestión no sea agresiva y que después de comerlas no parezca que las has comido, aunque las hayas acompañado sólo de un poquito de tomate, sal y aceite de oliva. Siempre digo que después de comer una cebolla de las nuestras puedes dar un beso a tu pareja y tener la seguridad de que no vas a oler ni saber a cebolla”, cuenta Daniel Molina, no sin risas y alguna que otra carcajada.

Otra forma de consumir cebolla

De hecho, explica, la ausencia de regusto en boca de sus cebollas y su fácil digestión ha cambiado la forma de entender este producto en nuestro país. “Presumimos de haber cambiado la forma de consumir cebolla en España, porque la cebolla dulce antes no se conocía y sin embargo ahora que ya se conoce gusta incluso a quienes se han declarado tradicionalmente acérrimos enemigos de este alimento”.

“Con lo cabezotas que somos (más risas) estamos seguros de que también cambiaremos la forma de consumir cebolla en Europa. De hecho, ya estamos en ello”, matiza. Y es que su nuevo plan de expansión parte de la creación de “The Real Sweet Onion” su marca internacional, un proyecto del que se puede consultar toda la información en su web www.therealsweetonion.com así como en sus perfiles sociales.

Alcampo: una relación de décadas

Los 15 millones de kilos (15.000 toneladas) que la compañía produce anualmente se quedan en su inmensa mayoría en España, gracias al aplauso que sus cebollas y su modo de cultivar han recibido de actores clave de la distribución como Alcampo. “Nuestra fuerza de ventas está en España y más concretamente en algunas de las empresas a cuyas puertas llamó mi padre cuando se lanzó a vender nuestras cebollas”, explica Molina.

Según los recuerdos de la familia, Daniel Molina padre se lanzó a comercializar las cebollas que cosechaba recurriendo a la técnica de venta de la puerta fría, es decir, yendo a algunas tiendas seleccionadas esperando que le dieran la oportunidad de probar su producto para, si gustaba, incorporarlo a sus estanterías. Una de aquellas puertas a las que llamó y sí le abrieron fue la de lo que en los ochenta se conocía como Sabeco (luego Simply y hoy Alcampo) en Zaragoza. “¿Sabes cómo lo hizo?”, pregunta. “Presentándose con una mallita de nuestras cebollas y esperando que confiaran en lo que decía”, responde.

Innovación y sostenibilidad

Vaya si confiaron. De aquella primera malla Daniel Molina padre consiguió un primer pedido del entonces Sabeco, y aquella relación se ha mantenido firme hasta hoy. “Para nosotros Alcampo, con quien llevamos toda la vida trabajando, es más que un cliente, es un compañero de viaje que siempre nos ha respaldado en las innovaciones que hemos propuesto, dándonos siempre su confianza y ofreciéndonos su apoyo, permitiéndonos invertir y reinvertir para ser cada vez más innovadores y sostenibles”, sostiene.

La última apuesta de Jumosol por la sostenibilidad y la innovación es, hasta el momento, un nuevo envase fabricado con papel procedente de bosques sostenibles, reciclable y 0% plástico en el que vende las cebollas que hace para la marca Alcampo Producción Controlada. Un envase que -augura- “va a revolucionar la forma de presentar y vender cebollas en un muy corto plazo”.

Una revolución a la que Alcampo se ha sumado al introducir en sus lineales ese nuevo envase. “En Alcampo tenemos el firme compromiso de ofrecer nuestros productos en envases cada vez más sostenibles. El trabajo desarrollado junto a Jumosol para incorporar soluciones novedosas encaminadas al desarrollo sostenible es un ejemplo de alianzas fructíferas y enriquecedoras”, afirmaSergio Román, responsable de Alcampo Producción Controlada.

Ese compromiso ha llevado a la compañía aragonesa a contar con una fuerte presencia en las tiendas que Alcampo tiene en toda España. Actualmente, vende mallas de uno y dos kilos de sus cebollas y cebolleta  bajo la marca Jumosol; cebolla dulce a granel, cebolla dulce pelada y troceada en bolsas de 250 gramos lista para consumir bajo la marca The Real Sweet Onion; cebolla dulce Alcampo Producción Controlada en bolsas de un kilo de papel (mencionadas con anterioridad) y cebolla caramelizada sin azúcares añadidos ni aditivos en tarrinas de 150 gramos también bajo la marca The Real Sweet Onion.

Segunda generación

Esta última es, según Molina, una “receta casera de mi madre, que ahora se siente muy dichosa de saber que algo tan suyo está en el mercado”, matiza. “Lo bueno de mis padres es que nos han dejado probar, e incluso nos han dejado equivocarnos, pero me consta que están orgullosos y felices de ver que con nuestras apuestas y nuestro trabajo hemos dado continuidad a un proyecto que ellos empezaron y al que dedicaron tantas horas y cariño”, sostiene.

Un proyecto que fue posible porque el padre de su padre, el abuelo Juan Molina Solbes, llegó a tierras aragonesas procedente de su Valencia natal para trabajar en los duros años de la postguerra, a principios de la década de los cuarenta, en el saneamiento de las huertas que regaba el Ebro, transformando aquellos juncares y manglares en tierras de acogida para hortalizas, frutas y verduras.

Empleo local

Hoy el Jumosol que fundó el hijo de aquel emigrante es una empresa que da empleo a más de 70 personas todo el año, superando el centenar de trabajadores en los meses de la cosecha – de mayo a octubre, aproximadamente-. “Estamos muy orgullosos de haber dado oportunidades laborales a aquéllos que trabajan con nosotros y de haber ayudado a otros agricultores que cultivan las cebollas con las que podemos dar respuesta a la demanda del mercado”, sostiene.

“Sabemos que hemos dado empleo a personas de la zona que de otra forma estarían posiblemente sin trabajo, y que hemos contribuido al desarrollo de la economía y la sociedad de nuestra región”, matiza Molina.

La filial de Perú

Una región desde la que Daniel y su hermano Jorge Juan controlan la parte comercial, financiera y productiva de las hectáreas que Jumosol tiene en Fuentes de Ebro, mientras su otro hermano, Samuel, es el responsable de la producción que la compañía tiene en Perú donde también producen cebolla dulce para poder venderla durante todo el año, muy especialmente cuando en los meses de invierno en España las cebollas pierden parte de su dureza.  

“Nos recorrimos medio mundo, y cuando digo medio mundo no es un decir, nos pateamos muchos países de África y Latinoamérica como Chile, Guatemala, Brasil o México, buscando el lugar en el que hubiera variedades autóctonas de cebollas que tuvieran un sabor suave como las nuestras de aquí”, destaca. Un lugar que finalmente encontraron en Perú, en la zona de Ica donde comienza el desierto de Atacama y donde el clima es parecido, según sus palabras, al de Fuentes de Ebro.  Email

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